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Alimentación infantil: 4 - 10 años


Alimentación infantil: alimentación en niños de 4 a 10 añosEl período de los 4 a los 10 años es el momento más oportuno para inculcar y asentar en el niño unas buenas costumbres alimenticias y nutricionales. Por ejemplo, insistir en la importancia del desayuno, lo esencial y la variedad de las frutas y las verduras, unos horarios establecidos, limitar el consumo de comida poco nutritiva,...

El desayuno

El desayuno es esencial para esta edad (al igual que lo es a cualquier edad). Éste permite al organismo llenar completamente la energía después del ayuno nocturno. El desayuno debe proporcionarle el 25 % de las necesidades energéticas diarias. Además, es indispensable para responder correctamente a las obligaciones escolares de la mañana.

Un desayuno equilibrado debe estar compuesto por un producto lácteo para el calcio, un producto cerealista (pan, cereales) para los glúcidos complejos, fruta para la vitamina C, bebida y un poco de materia grasa (mantequilla) para la vitamina A. Esta comida matinal permite una mejor repartición de los aportes energéticos en el ajetreado día del niño. Acostumbrar desde la edad temprana al niño a tomar un desayuno rico, le proporciona una buena base para un saludable equilibrio alimenticio posterior.

Haciendo un pequeño esfuerzo de organización (preparando la mesa la víspera, por ejemplo), toda la familia puede encontrarse cada mañana alrededor de un desayuno familiar para empezar el día con buen pie y plena energía. Una buena convivencia es clave para el placer alimenticio. Puede que haya mañanas que el niño no tenga hambre a la hora del desayuno. Tampoco es necesario forzarle siempre. Dale un paquete de cereales individuales para que lo tome por el camino o cuando tenga hambre. Pero hay que intentar que eso no se convierta en costumbre.

Frutas y verduras

Proteínas vegetales para el equilibrio, fibras alimenticias para un tránsito intestinal armonioso, vitaminas, minerales y oligoelementos para la vitalidad,... las frutas y las verduras son una fuente inagotable de nutrientes para preservar la salud del niño. Las verduras proporcionan, por ejemplo, el ácido fólico imprescindible en la multiplicación de las células del organismo. Además, las frutas y las verduras ofrecen tal diversidad de gustos y colores que sería una verdadera lástima no disfrutarlas.

La merienda

La merienda es importante para el niño. Ésta debe aportarle entre el 10 y el 15 % de la energía que necesita cada día. Debe estar compuesta de un producto lácteo, un producto cerealista y una bebida. La merienda asegura, además, una correcta repartición entre el consumo de glúcidos y el consumo de lípidos.

Para el niño, la merienda es un tiempo de descanso y placer después de un día de actividad intensa. Ésta, además, le permite reponer fuerzas y sacia su hambre sin tener posteriores "tentaciones" delante de la tele esperando la cena. El niño aprende así a estructurar sus comidas, dificultad actual en las sociedades occidentales que conducen al "picoteo", con el consiguiente riesgo de patologías, como la obesidad, por ejemplo.




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