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Niños y mascotas


Niños y mascotasEntre los 8 y los 10 años es la edad ideal para permitirle a un niño adoptar a un animal de compañía. A esta edad ya es consciente de las responsabilidades que ese gesto implica y niño estará dispuesto a asumirlas. De todas maneras, no será raro que sean los padres los que se tengan que ocupar habitualmente de los cuidados del animal. Entonces, ¿por qué autorizar al niño a acoger a un animal? Los beneficios son numerosos.

En primer lugar, los expertos consideran que los niños y los animales comparten la misma herramienta de comunicación: el juego. A través del entretenimiento y la complicidad entre ambos, los niños hablan con sus animales, les cuentan su vida, les expresan sus miedos,... A menudo, los animales de compañía son utilizados como nexo de unión entre el niño y el terapeuta, ya que el animal permite detectar generalmente posibles carencias afectivas o emocionales.

También, a través del animal, el niño descubre la relación de dependencia y responsabilidad. Más que un dueño, es un amigo, un compañero, un confidente,... y, como tal, le calma, le apacigua, le da seguridad y tranquilidad, viendo que el animal está cerca de él y le devuelve el amor recibido.

Elegid, preferentemente, un animal de compañía que tenga fama de ser calmado y paciente con los niños. De todas maneras, hay que estar vigilantes y nunca dejar a un niño sólo con el animal. Da igual lo paciente y dulce que sea. No deja de ser un animal y su comportamiento es en ocasiones imprevisible.

Para evitar cualquier riesgo de mordeduras o arañazos, es útil que le exijas a tu hijo que respete al animal y no le maltrate en ningún caso, incluso aún jugando. También deberemos ser firmes en cuanto a la prohibición de que el animal se acueste sobre la cama del niño.

Debes saber que si tu hijo sufre de eczema o de asma, podría presentar alergia a los pelos de los animales, en cuyo caso deberéis separaros del perro, gato u otro animal con pelos o plumas. Intentad confirmarlo con anterioridad, pues la separación no será fácil ni para el niño, ni para el animal, ni para vosotros.

Tomadas todas estas precauciones, tu hijo vivirá una experiencia muy agradable. Con el animal de compañía, el pequeño tendrá la impresión de tener un amigo fiel, cerca del cual podrá encontrar paz, tranquilidad y consuelo. Además de crecer en el curso de sus responsabilidades.




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